Máquinas, perfiles profesionales y futuro


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“Sí la entendemos, si la planificamos, si la aplicamos bien, la automatización no va a destruir puestos de trabajo. Al contrario, nos va ayudar a reducir o eliminar las tareas repetitivas haciendo que nuestro trabajo sea mucho más divertido, llevándonos a cotas de productividad insospechadas y dándonos más valor del que podemos imaginar”. Aunque parezca una afirmación sacada de cualquier periódico de estos días, la frase pronunciada por el presidente de los Estados Unidos, Lyndon B. Johnson, hace más de 50 años.
 
El debate sobre la automatización de las tareas y la introducción de la tecnología en todo los ámbitos de nuestro mercado de trabajo y nuestras empresas no es nada nuevo. De hecho, podríamos decir que se remonta tan lejos como al inicio de la revolución industrial, ya hace más de 200 años, cuando se pensaba que las máquinas iban a robar los puestos de trabajo de las personas, y la conocida historia de los luditas tomó protagonismo. Más tarde se demostró que no, que sencillamente se iba a reorganizar toda la producción, se crearían sectores nuevos, y por tanto muchísimos más puestos de trabajo. Y las respuestas de los economistas también ha sido argumentos clásicos: John Maynard Keynes le dijo que en 2030 tendríamos jornadas laborales de 15 horas semanales, Y por tanto, abundante tiempo libre para poder disfrutar.
 
Hoy el debate sigue vivo, muy vivo, hasta el punto que se plantea si la tecnología puede dejar a las personas sin nada que hacer. Ya no se trata tan sólo de las tareas más repetitivas, de aquellas que necesitan menores de cualificación, Sino que los robots y la inteligencia artificial podría llegar a sustituir tareas muy complejas. De hecho, un reciente estudio muestra que los CEO de las empresas podrían estar dedicando un 25% de su tiempo a tareas fácilmente automatizadas. Y aquí es donde queremos que se encuentra una de las claves principales para entender el futuro del trabajo y de la automatización: ciertamente, los especialistas están hablando de una posibilidad efectiva de automatizar prácticamente la mitad de las tareas que hoyhacemos. La mitad de las tareas, no me los puestos de trabajo. La mayoría de perfiles profesionales cambiaran radicalmente a partir de la incorporación de tecnología, pero no es probable que los puestos de trabajo desaparezcan de manera completa.
 
Teniendo en cuenta que el actual potencial de automatización es el mayor de la historia, porque implica no tan sólo la sustitución de tareas físicas sino también de tareas cognitivas (traducir, conducir, analizar…), seguramente deberíamos pensar mucho más en una redefinición de los perfiles que en su desaparición. Cualquier persona puede hacer bastante más que tareas físicas, aburridas y repetitivas. Parece claro que la mayoría de los trabajos actuales a utilizar solamente una pequeña parte de las capacidades que puedo desarrollar y desempeñar una persona. Es decir, que estamos infrautilizados.
 
Y en paralelo, durante los últimos años, la productividad no ha crecido tanto como pensamos, a pesar de la incorporación masiva de las tecnologías de la información la comunicación. Si somos capaces de generar el valor suficiente, y éste puede ser distribuidos de manera equilibrada entre toda la población, quizá podamos estar más que satisfechos de llegar a esa jornada de 15 horas semanales que explicaba John Maynard Keynes.
 
 
 
 
Para seguir leyendo:
 
Why is US productivity growth so slow? Possible explanations and policy responses, Martin Neil Balby en Brookings, septiembre de 2017.
 
25% of CEOs’ Time Is Spent on Tasks Machines Could Do, James Manyika en Harvard Business Review, febrero de 2017.
 
A World Without Work, Derek Thomson en The Atlantic, agosto de 2015.